Se presenta en el backstage con su sonrisa perenne, contagiando felicidad. A las nueve de la noche sale a escena y se sitúa tras los platos de mezclas y su Mac. Suena la música house a todo volumen. La locura. Él, el dj David Guetta, extiende las dos manos arriba, en el aire. Boca abierta y ojos alucinados ante mil personas que le corean. El público abarrota el recinto de la piscina del lujoso y cool hotel Ushuaia, en playa d’en Bossa (Ibiza), pensado para los jóvenes más adinerados, casi todos extranjeros, que rinden culto a sus cuerpos. Mucha carne.

La brisa mediterránea ondula la melena rubia de Guetta, de 43 años. Suena Where them girls at, el primer single de su nuevo disco, Nothing but the beat, a la venta a finales de agosto. Los clientes beben champán y graban con sus teléfonos móviles la canción de Nicki Minaj y Flo Rida a la que Guetta ha aportado el ritmo. Es el don de este genio francés de la música electrónica, convertir el trabajo de otros en verdaderos éxitos del dance. Ya no es solo aquel dj que se ganó el respeto y la fama en París y luego en Francia durante los noventa, sino un productor musical al que se rifa hoy todo el mundo. Suyo es el éxito, por ejemplo, del tema-himno I gotta feeling, de The Black Eyed Peas.

Leer al completo en ElPaís.com | Descargar pdf | Fotografías de Fede Serra

Visit Site