Era una noticia que apenas ocupaba cuatro párrafos en EL PAÍS, publicada ahora hace 25 años: “Quienes posean una tarjeta de El Corte Inglés y dispongan de un terminal de videotex pueden comprar a distancia al menos 8.000 productos que figuran en el catálogo de estos grandes almacenes. Una vez que han elegido y pagado la compra desde la pantalla, el disfrute de los productos adquiridos es cosa de horas hasta que el transportista se los lleva a casa o a la oficina”. El lector de aquel diario del 1 de octubre de 1990 probablemente pensó que aquel invento era una rareza, una extravagancia a la altura de aquellos primeros teléfonos móviles del tamaño de un zapato. España apenas llevaba poco más de una década de camino democrático, cuatro años dentro del club de la Unión Europea, y se acercaba a los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, en 1992, con la ilusión de mostrarse al mundo. Los españoles compraban en las tiendas de manera presencial, generalmente en pequeños comercios, aunque también en grandes almacenes como Galerías Preciados o El Corte Inglés (el segundo absorbió al primero en 1995), pero no existía la venta online ni había tradición de compra a distancia, y ni siquiera proliferaban aún los centros comerciales. Apenas había 75 en todo el país en 1990 y, de ellos, solo tres eran grandes, de más de 80.000 metros cuadrados: Nuevo Centro en Valencia y La Vaguada y Parquesur en Madrid, según la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales. Los noventa marcarían el inicio del boom, con la apertura de 197 nuevas grandes superficies (hoy día, España tiene 546), y a mediados de la década aparecería Internet en algunas oficinas y unos pocos hogares.

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Papá Noel, los Reyes Magos, Olentzero… no lo tenían tan fácil como ahora para llegar a todas las peticiones. Había que soportar colas sí o sí, no siempre se encontraba un producto determinado y se tenía que ir a más de una tienda si, por ejemplo, el juguete de moda estaba agotado. Pero incluso con la llegada de la Red, aún pasaron unos años hasta que esta se desarrolló y alcanzó el nivel de velocidades y servicios que hoy ofrece.

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