El Volkswagen escarabajo era un coche viejo. Desde finales de los cuarenta hasta finales de los sesenta había sido muy popular. Era un vehículo que encajaba en todos los mercados del mundo. Tuvo mucho éxito en Sudamérica, en Norteamérica, en Asia…, y fue el automóvil más vendido en Europa durante años. Sin embargo, era un producto decadente que la gente relacionaba con la posguerra, y Volkswagen necesitaba crear algo nuevo, algo distinto, para recuperar la posición número uno que había perdido a manos de Opel. El resultado de todo aquello fue el nacimiento del Golf”, explica un alto directivo de la marca en la sede de la compañía en Wolfsburgo (Alemania). Y sigue: “Para la compañía fue una apuesta muy arriesgada: suponía cambiar el motor de la parte trasera y refrigerado con aire a uno en la parte delantera y refrigerado con agua. Los jefes de entonces dudaron mucho y dijeron que no en un principio. Pero las ventas de Volkswagen bajaban y bajaban, y la ciudad de Wolfsburgo entró en crisis. Un grupo de ingenieros dijo: ‘¡Tenemos que hacer algo!”.

  • EPS_24-05-2015_58_63819_volkswagon_3
  • EPS_24-05-2015_58_66128_volkswagon_8
  • EPS_24-05-2015_58_66545_volkswagon_13
  • EPS_24-05-2015_58_68206_volkswagon_10
  • EPS_24-05-2015_58_69374_7_golfsa
  • EPS_24-05-2015_58_69389_volkswagon_12

El siglo XX es sinónimo de revolución industrial, de automóviles y de guerras mundiales, entre otros muchísimos hechos. En el caso de Alemania y Volkswagen, estas tres cuestiones influyeron decisivamente en el nacimiento de la marca. Wolfsburgo, una ciudad que hoy cuenta con 120.000 habitantes, fue levantada en 1938 por orden de Hitler, que soñaba con una fábrica que construyera en masa “el coche del pueblo” (traducción literal de Volkswagen), como ya había hecho por primera vez con éxito Henry Ford con su modelo T de 1908 a 1927 en Estados Unidos.

Junto a Fallersleben, un pequeño pueblo de apenas 2.000 habitantes y hoy un barrio más de Wolfsburgo, el régimen nazi edificó una monumental factoría. Los vehículos iban a llamarse KdF-Wagens (Kraft durch Freude Wagens, o los coches de la fuerza mediante la alegría), y la localidad, Stadt de KdF-Wagens (ciudad de KdF-Wagens), pero la voz popular acabó nombrándolos como Volkswagen y Wolfsburgo. El modelo fue encargado al ingeniero Ferdinand Porsche, que diseñó el primer “coche del pueblo”, el Volkswagen Tipo 1, al que curiosamente fueThe New York Times quien le puso el mote de beetle (escarabajo), con el que se quedó para siempre.

Leer al completo en ElPaís.com | Descargar pdf | Pinterest | Fotografía y video de James Rajotte